Ecografías durante el embarazo: Tipos y características

La tecnología de ultrasonido

La ecografía es una herramienta clínica muy útil en el suministro de imágenes de la anatomía interna del feto. También es conocida como sonograma, ya que usa ondas sonoras de alta frecuencia para producir imágenes seccionales a través del cuerpo. Un transductor o sonda que emite ondas de ultrasonido se coloca sobre la piel tras recubrirla con una delgada capa de gel conductor, para asegurar que las ondas pasan suavemente a través de la piel. Las ondas de ultrasonido emitidas son reflejadas por diferentes estructuras encontradas por las ondas. La fuerza de las ondas reflejadas y el tiempo que tardan en volver, forman la base de la interpretación de la información en una imagen visible. Esto se realiza por el software informático.

Las ventajas de la ecografía sobre otras técnicas de imagen incluyen:

  • Visualización en tiempo real del feto o de los órganos.
  • Técnica no invasiva.
  • No utiliza radiación ionizante, que se ha asociado con efectos tóxicos en el embrión.
  • Interactividad, que permite al operador para capturar diferentes planos de visualización moviendo la sonda.

Ecografía 2D

La ecografía tradicional es en dos dimensiones, lo que significa que envía y recibe ondas de ultrasonido en un solo plano. Las ondas reflejadas a continuación proporcionan una imagen plana, en blanco y negro y del feto a través de ese plano. Mover el transductor permite numerosos planos de visión, y cuando se alcanza el plano correcto, a juzgar por la imagen en el monitor, se puede desarrollar una película a partir de la grabación. La mayor parte de la evaluación detallada de la anatomía fetal y la morfología hasta el momento se ha hecho gracias al uso de la ecografía 2D.

Ecografía 3D

La innovación en la tecnología del ultrasonido condujo a la adquisición de datos volumétricos, es decir, imágenes 2D ligeramente diferentes entre sí obtenidas ​​por ondas reflejadas que se generan en ángulos distintos. Estas se integran con un software de alto rendimiento, proporcionando una imagen en 3 dimensiones. La tecnología detrás de la ecografía 3D, por lo tanto, tiene que lidiar con adquisición y análisis de datos e indicadores volumétricos.

Los datos volumétricos se adquieren mediante tres técnicas:

  • Movimientos a mano alzada de la sonda, con o sin sensores de posición para formar las imágenes.
  • Sensores mecánicos incorporados en el cabezal de la sonda.
  • Transductores matriciales que utilizan un solo barrido para adquirir una gran cantidad de datos. Esto incorpora toda una serie de fotogramas 2D tomados en sucesión.  El posterior análisis de los datos proporciona una imagen en 3D. El operador puede extraer cualquier toma o plano de interés. Esto ayuda a visualizar las estructuras en términos de su morfología, tamaño y relación entre ellas.

Los datos pueden visualizarse utilizando formato multiplanar o renderizado de imágenes, que es un proceso informatizado de relleno entre los huecos para crear una imagen en 3D. También hay un modo de tomografía que permite la visualización de numerosos cortes paralelos en el plano transversal del conjunto de datos 3D o 4D.

El formato multiplanar permite al operador evaluar varios planos 2D al mismo tiempo. El uso de un punto de referencia en la pantalla que representa el punto de intersección de tres planos ortogonales (X, Y, Z), puede ser movido libremente para obtener una imagen en cualquier plano dentro del volumen de escaneado.

Así, por ejemplo, mientras se visualiza el corazón fetal, el operador es capaz de solicitar cualquiera de las vistas cardiacas fetales, moviendo el punto de referencia, ya sea de cuatro cámaras, de tres vasos o cualquier otro plano de interés. Este formato se puede visualizar utilizando escala de grises, Doppler color o Doppler de potencia. Los ajustes Doppler ayudan a visualizar el movimiento de la sangre a través de las diversas cámaras y válvulas.

Ventajas

  • El uso de planos virtuales ayuda a una mejor visualización de las estructuras del corazón fetal al permitir visualizaciones no alcanzables con imágenes 2D, aumentando en un 5-6% la probabilidad de detección de anomalías.
  • El diagnóstico de defectos faciales como el labio leporino.
  • El diagnóstico de anomalías del tubo neural.
  • Tiempo menor para la visualización planar corriente.
  • Menor dependencia de la habilidad y experiencia del operador para el diagnóstico de anomalías fetales comunes.
  • Los datos registrados pueden estar disponibles para la revisión remota de expertos para un diagnóstico más preciso.

La ecografía 3D puede ayudar a identificar anomalías congénitas estructurales del feto durante la exploración programada de las semanas 18 a 20.

Ecografía 4D

La tecnología 3D permite que sean visualizadas las estructuras fetales y la anatomía interna como imágenes 3D estáticas. Sin embargo, la ecografía 4D nos permite añadir vídeo en directo de las imágenes, que muestra el movimiento de la pared cardíaca fetal, las válvulas o el flujo sanguíneo en los distintos vasos. En otras palabras, es una ecografía 3D en directo que se va actualizando. Se utiliza o bien un transductor bidimensional que adquiere de 20-30 volúmenes rápidamente o bien se utiliza un transductor matricial 3D.

El ultrasonido en 4D tiene las mismas ventajas que en 3D, a la vez que nos permite estudiar el movimiento de los diversos órganos en movimiento del cuerpo. Todavía se siguen estudiando sus aplicaciones clínicas. En la actualidad se utiliza sobre todo para generar vídeos fetales de recuerdo, un uso que está desaconsejado por la mayoría de los centros de atención médica.
Esto se debe a que centros no regulados lo ofrecen como diversión. Tal uso viola el principio ALARA (“As Low As Reasonably Achievable”, el nivel más bajo que razonablemente sea posible), criterio por el que se rige la utilización de la ecografía diagnóstica.

Las desventajas del uso sin finalidad médica son:

  • Las máquinas pueden utilizar niveles de energía más altos de lo normal con posibles efectos secundarios en el feto.
  • Las sesiones de ultrasonido pueden ser prolongadas.
  • Operadores no certificados o no entrenados pueden llevar a un diagnóstico erróneo o insuficiente, ya que no existe regulación legal sobre esto.

Efectos secundarios de las ecografías

La ecografía diagnóstica tiene el potencial de causar cavitación o pequeñas bolsas de gas en los tejidos. También produce un ligero calentamiento del tejido. Aunque no se han detectado consecuencias importantes para la salud después de más de 20 años de uso del ultrasonido, no se recomienda la utilización de la ecografía no regulada sin prescripción médica. Sin embargo, la grabación de videos de los movimientos fetales es aceptable si se produce durante el examen médico adecuado realizado por personal médico cualificado, y sin la necesidad de una exposición fetal innecesaria a la energía del ultrasonido.

Ventajas de las ecografías 3D/4D

  • Tiempo menor para la detección y el diagnóstico cardiaco fetal.
  • Almacenamiento de datos volumétricos para la investigación, segunda opinión de expertos, el diagnóstico remoto en zonas alejadas, y el uso académico.
  • Fortalecimiento de vínculos parentales con el bebé.
  • Comportamiento durante el embarazo más saludable como resultado de ver al bebé en tiempo real y en tres dimensiones.
  • Mayor apoyo por el padre después de la visualización del bebé.
  • Una identificación más precisa de anomalías fetales, especialmente de la cara, el corazón, las extremidades, el tubo neural y el esqueleto.
  • A su vez comparte los beneficios de la ecografía tradicional, que son:
    • Evaluación del crecimiento fetal.
    • Evaluación del bienestar fetal.
    • Localización y evaluación de la placenta.
    • Ver y escuchar el latido del corazón del feto.
    • Representación gráfica del bebé que refuerza los lazos entre familia y amigos con el bebé antes de su nacimiento.

Desventajas

  • Maquinaria cara.
  • Se requiere una formación más exhaustiva para operar.
  • El volumen de datos adquiridos puede ser de menor calidad en ausencia de movimientos fetales, que afectarán a todos los planos posteriores de visualización.
  • Si la columna vertebral del feto no se encuentra en la parte inferior del campo examinado las sombras acústicas pueden obstaculizar la visualización.

Conclusión

Incluso teniendo en cuenta los numerosos beneficios, la exposición fetal prolongada a la energía ultrasónica mediante el escaneo 3D / 4D con fines lúdicos, es innecesario e inadecuado. Los padres deben discutir el tema con un profesional médico especializado antes de someterse a este procedimiento que, en la actualidad, es puramente opcional.

[1] Riesgos asociados con las radiaciones ionizantes
[2] Fetal ultrasound – Tests and Procedures

Medios de comunicación y consumo de drogas de menores

No hace tantos años que existe un amplio consenso en la importancia que tiene la prevención como elemento principal en el abordaje del consumo problemático de drogas. Basta retroceder tres décadas para encontrarnos en una situación en la que la prevención estaba lejos de ocupar un lugar destacado. Por eso debemos decir que la prevención del consumo problemático de drogas es una disciplina joven, en la que aún queda mucho por aprender, investigar y descubrir. Estamos lejos de poder exponer verdades absolutas y de dictar el decálogo de normas correctas y adecuadas.
Entre las cosas que hemos ido aprendiendo en estos últimos años podemos destacar que todo parece indicar que cuanto antes comience la prevención mejores serán los resultados. También hemos aprendido la importancia enorme que tiene una adecuada educación y el apoyo familiar para los menores. Esas son tres de las bases sobre las que se asientan muchas de las estrategias preventivas más exitosas de los últimos años. Pero parece evidente que, aunque podamos presumir de lo mucho que ha mejorado la prevención, estamos lejos de poder presumir de un éxito. Los datos que periódicamente presentan las autoridades a través de los medios de comunicación no dejan lugar a dudas. La edad de inicio del consumo de drogas sigue disminuyendo, y los porcentajes de menores de edad que consumen sustancias psicoactivas legales o ilegales siguen creciendo, por poner sólo algunos ejemplos.
Por eso sigue siendo necesario no sólo mejorar las actuaciones sobre los  aspectos preventivos ya conocidos, sino dirigir nuestra mirada a otros. En este sentido este artículo se ocupa de los medios de comunicación de masas y su influencia sobre los menores. Es evidente que los ciudadanos están preocupados por su salud, y muy especialmente por la salud de os menores en general y de sus hijos en particular. Y las encuestas nos recuerdan, periódicamente, que el consumo problemático de drogas está considerado uno de los principales problemas de salud pública del país.
Curiosamente esta importancia otorgada por la ciudadanía no se ve reflejada en los medios de comunicación de masas. Podemos decir que, ni cuantitativa ni cualitativamente, los grandes medios de comunicación dan a este asunto la relevancia que si le dan las personas cuando son preguntadas. Es evidente que la salud en general y el consumo problemático de drogas en particular no es uno de los temas con mayor presencia en los mass media. Y no menos obvio resulta que, cuando los medios se ocupan del tema no lo hacen con el rigor que sería necesario.

Existe un cierto consenso sobre este diagnóstico. Otra cosa es describir las causas de esa situación o elaborar una estrategia que nos lleve a su superación. En este sentido cabe destacar dos iniciativas que se han tomado en los últimos años:
• La firma de un código ético de autorregulación por parte de las principales cadenas de televisión de ámbito estatal, que fue seguida por la creación de una Comisión de Seguimiento de dicho código por parte de los representantes de la industria audiovisual y el movimiento asociativo.
• La creación de un grupo de Medios de comunicación dentro del Foro la Sociedad Ante las Drogas fomentado por el Ministerio de Sanidad y Consumo y en el que participa una amplia representación de eso que ha dado en llamar sociedad civil.
Ambas iniciativas parten de la misma premisa: la gran importancia que los medios de comunicación tienen en el comportamiento de las personas. En este sentido cabe destacar el caso de los menores de edad. Un reciente estudio señala que los menores de entre 4 y 12 años pueden pasar al año más horas frente a la pantalla que en clase. 990 horas frente a 960. Para obtener el primer dato se suman las horas que se pasan frente al televisor y frente a la pantalla del ordenador. Semanalmente los menores ven 19 horas de televisión y juegan 11 horas en el ordenador.

Parece evidente que el consumo de televisión es enorme, por no decir desmesurado. Además, numerosos análisis han demostrado a los largo de las últimas décadas la influencia que los medios audiovisuales tienen en los espectadores, en especial en los menores de edad. Por eso podemos concluir que la televisión es uno de los principales vehículos de transmisión de valores en nuestra sociedad. Las madres, padres y educadores están no solo en desventaja, sino que parecen esta perdiendo capacidad de influencia en detrimento de los medios de comunicación audiovisuales.
Además del gran consumo de televisión por parte de los menores, el mismo se produce con características que agravan la situación. En gran medida ese consumo televisivo por parte nuestros hijos se produce en soledad o en compañía de otros menores y solo de manera esporádica en compañía de un adulto. Por otra parte, señalábamos antes la firma de un código ético de autorregulación por parte de las principales cadenas de televisión de ámbito estatal, en el que se establecía un horario legal de protección infantil de seis de la mañana a diez de la noche, y un horario de protección reforzada de cinco a ocho de la tarde. Pues bien, los estudios de audiencia indican, sin lugar a dudas, que existe un importante consumo infantil de televisión en prime time, es decir, de 21 a 24 horas, es decir, fuera del horario protegido.
En este momento debemos recordar que aunque cuando se aborda el tema de los medios de comunicación existe una tendencia pensar en la información y en los periodistas, se trata de algo mucho más complejo. Los menores de edad tienen poco interés por los programas informativos de televisión, radio o prensa escrita, pero en los medios existen otros programas de carácter formativo, de entretenimiento y, además, esta la publicidad. No parece arriesgado decir que los menores son grandes consumidores de series de ficción, de películas, de deportes, de espacios musicales, e incluso de publicidad.

[1] Libro Blanco: La educación en el entorno audiovisual. Consejo Audiovisual de Cataluña. 2006

Cuando se plantean iniciativas preventivas y se decide crear grupos multidisciplinares todo el mundo piensa en los padres y madres, en los educadores, e incluso a veces en los periodistas, y casi nadie repara en los guionistas, en los programadores, en los publicistas, en los presentadores, en los músicos, etc. Como vemos el abordaje del consumo problemático de drogas es un fenómeno complejo en el que participan muchos actores. Existe una cierta tendencia a buscar culpables o responsables, pero la responsabilidad está muy compartida. Un guionista puede ser responsable de un tratamiento frívolo del consumo de drogas, el artista puede cantar una canción recibida de manera diferente por adultos y menores, el programador se puede equivocar al elegir la hora de emisión de un espacios determinado, el periodista puede difundir informaciones incorrectas o no contrastadas, los profesores pueden olvidarse de la educación a favor de los contenidos, y los padres y madres utilizar la pequeña pantalla como guardería de sus hijos o como sedante de uso legal, si se nos permite la broma.

Y además está la hipocresía de esta sociedad. Consumidores de drogas somos todos. Otra cosa es que las sustancias sean legales, o que no tengan la consideración de peligrosas, pero desde luego son sustancias psicoactivas. Los menores viven en un mundo en el que constantemente ven a los adultos consumir drogas: café, alcohol, tabaco, medicinas, y en casos excepcionales sustancias ilegales. Y a pesar de esta realidad pretendemos que los menores reciban el mensaje de que el consumo de drogas es malo. Debemos hacernos una pregunta clave: ¿Lo que queremos es que nuestros hijos no consuman sustancias psicoactivas o que no tengan problemas por ese consumo?. De la respuesta a esa pregunta nace la respuesta que debemos dar, y existen muchas diferencias de optar por una posibilidad o por la otra. Y eso por centrar la cuestión en las sustancias, y dejar de lado las conductas adictivas que pueden derivar en adicciones sin sustancias, caso de los móviles, las máquinas recreativas, o Internet. Pero ese tema es para otro artículo.

Volviendo al tema de la relación entre los medios de comunicación y el consumo de drogas debemos señalar que durante muchos años se ha pensado que la mejor, y tal vez la única, manera de afrontar el consumo problemático de drogas y las drogodependencias era el conocimiento. Ese es el origen de muchas iniciativas preventivas que tenían por objetivo informar de los efectos de determinadas sustancias, o de los riesgos para la salud de su consumo. Pero la realidad es que el incremento de conocimientos no ha implicado una reducción de consumos o de riesgos, algunos estudios indican precisamente lo contrario, que quienes más conocimientos tienen son los que más drogas consumen, aunque se reduce la posibilidad de caer en la drogodependencia. Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que ninguna generación española ha tenido tanta y tan buena información sobre las drogas como la actual, y no parece que los consumos estén disminuyendo, solo cambiando de sustancias, de vías de administración, o el entorno en que se producen esos consumos.

En cambio si parece que se han reducido algunos de los problemas más dramáticos derivados de las drogas, por ejemplo en número de muertes por sobredosis. Con el tiempo, la prevención del consumo de drogas ha incluido otros aspectos, como la educación en valores, o la intervención sobre los entornos. Las evaluaciones 4 nos permiten señalar que se ha mejorado mucho en prevención, pero estamos lejos de contar con un modelo de prevención eficaz y reconocido que bastaría aplicar para reducir los consumos problemáticos de drogas. Es responsabilidad de los especialistas en drogas evaluar de manera permanente y rigurosa las actividades y estrategias preventivas, así como mejorar su eficacia de cara al futuro. Es responsabilidad de los medios de comunicación dar una visión veraz de la actual situación del consumo de drogas y de la prevención que se está desarrollando. Es responsabilidad de los educadores dotar a los menores de los conocimientos necesarios para vivir en esta sociedad. Y es responsabilidad de las madres y padres, difundir a sus hijos la educación en valores, además de protegerles en determinadas circunstancias, por ejemplo acompañándoles mientras contemplan la televisión.

Las drogas no son responsabilidad de otros, son nuestra responsabilidad, sea cual sea nuestra ocupación. Por otra parte, a la hora de analizar el papel de los medios de comunicación, no debemos olvidar que el artículo 20 de nuestra Constitución, consagra la libertad de expresión. Es un derecho fundamental e instrumental, que vehiculiza el ejercicio de las demás libertades, abarcando tanto a los sujetos individuales como colectivos (empresas propietarias de los medios de comunicación). Con el único límite de la veracidad y el respeto al resto de los derechos fundamentales, la libertad de expresión merece la máxima consideración: su ejercicio transciende a las personas y afecta a toda la comunidad, fortaleciendo y cimentando las sociedades democráticas. Sin perjuicio de este principio de la libertad de expresión, fundamento de la democracia, es conveniente que en atención a la relevancia de los medios de comunicación como agentes de socialización y a su repercusión social, se identifiquen unas pautas generales en el tratamiento de todo lo referido al consumo de drogas, en especial cuando se trata de programas o medios dirigidos a menores de edad. Los medios de comunicación tienen en nuestra sociedad un papel fundamental como agentes de socialización de cultura, conocimientos y valores.

Diversos estudios señalan que, en el caso de los menores de edad, los medios de comunicación audiovisuales influyen en su educación tanto como la escuela y la familia. La visión del mundo en que vivimos, de nuestro entorno más cercano, de los demás, e incluso de nosotros mismos se ve condicionada, además de por nuestra experiencia directa, por un conocimiento indirecto, que recibimos, cada vez más, a través de esos medios de comunicación. Un estudio de UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente) señaló que, en el caso de las drogodependencias, se podía cifrar en unas 400.000 las personas que en el Estado tienen acceso a fuentes directas de información sobre el consumo problemático de drogas (trabajadores sociales, educadores, psicólogos, médicos, familiares, educadores, drogodependientes, etc.), es decir, menos del 1% de la población total tiene esa accesibilidad, el resto, el 99% de los ciudadanos, a los que habría que restar los menores de edad, acceden a esas informaciones básicamente a través de los medios de comunicación social, por eso es tan importante su papel en este tema.

Básicamente se puede afirmar que los ciudadanos saben de drogas aquello que los medios de comunicación social reflejan. Los medios de comunicación no construyen el mundo en que vivimos, pero si la manera en que lo percibimos y en buena medida la forma en que nos comportamos en él.

Los medios de comunicación provocan tres efectos sobre las personas:

Cognitivo: Al elegir los temas de interés. Lo que no aparece en los grandes medios es como si no existiera. Un superficial análisis de los menores basta para saber que hablan como los personajes de sus series favoritas, les gustan las mismas cosas, exigen determinados regalos en función de modas mediáticas, y valoran determinados comportamientos.

Actitudinal: De alguna manera y al presentar los temas de interés de una determinada manera, los medios si no nos dictan al menos influyen en qué se debe pensar sobre esos temas. Los menores no solo adquieren conocimientos, sino que adquieren opiniones y posicionamientos previamente elaborados, y que se ven reforzados al compartirlos con otros menores que acceden a los mismos programas.

Conductual: al elegir los temas de interés y ofrecer una posición ante los mismos, se ofrece la base para la respuesta que el espectador va ofrecer. Los medios de comunicación social tienen un efecto multiplicador de los mensajes, de los correctos y de los incorrectos, de los veraces y de los falsos, de los beneficiosos para nuestra salud y la de nuestros hijos, y de los negativos. Por eso son responsabilidad de todos esos mensajes: de los propietarios de los medios de comunicación, de los trabajadores de los mismos, de los responsables públicos que deben velar por mejorar la salud pública, de las administraciones, de las asociaciones de padres y madres, de los educadores, de los lectores, oyentes o espectadores, de las ONG, y de otras entidades de la sociedad civil. Bueno de todos no, porque los menores no son responsables de esos mensajes. La dificultad está en coordinar los intereses de todos esos actores.

El Plan Nacional Sobre Drogas parece el organismo que debería asumir el papel mediador facilitando y construyendo los espacios de encuentro y las herramientas de comunicación. La propia Estrategia Nacional Sobre Drogas 2000-2008 señala que los medios de comunicación social poseen “un valor estratégico de accesibilidad a los restantes ámbitos de intervención, por lo que debe concebirse en su dimensión de transversalidad. Así se incluyen tanto las campañas de información y sensibilización a la sociedad como las relaciones y acciones con los medios de comunicación social”. El mismo documento señala con relación a los medios de comunicación social que “parece conveniente estimular acciones que supongan un reforzamiento de las diferentes acciones y programas preventivos. Reconociendo su impacto en la transmisión de mensajes a la sociedad y su papel en la conformación de la opinión social, se les debe ofrecer una información ágil, clara y veraz de los diferentes aspectos relacionados con el consumo de drogas y la drogodependencia, de forma que puedan transmitirla en las mismas condiciones. Igualmente se debería recabar su apoyo para lograr una opinión social sobre la drogodependencia más acorde con la realidad del fenómeno y sin los prejuicios actualmente existentes”.

No se trata de que las instituciones (administraciones, ONG, etc.) censuren mensajes, o que escriban los guiones de las series de ficción o que estén presentes en todos los programas de debates, lo que se propone es que las instituciones puedan asesorar sobre determinados mensajes relacionados con la salud pública y con las drogas. 6 Los teóricos de los medios de comunicación social hace décadas que definieron los tres objetivos de los mismos: informar, formar y entretener. Por informar se entiende difundir noticias y novedades no conocidas con anterioridad. Por formar se entiende la difusión de argumentos, reflexiones, opiniones para elevar el nivel cultural. Por entretener se entiende la difusión de contenidos para disfrutar del ocio. A veces están claras las fronteras entre unos y otros, pero en muchas ocasiones los tres se solapan y complementan.

Es frecuente pensar que la salud pública y los problemas derivados del consumo de drogas pertenecen al ámbito de la información, pero no es cierto. Estos temas están presentes en los tres apartados. Existe información sobre salud pública y drogas, pero también existe formación sobre estos asuntos y se tratan en programas destinados al entretenimiento. Es decir, mensajes sobre la salud pública y las drogas se dan en informativos, en espacios de reflexión, debate, entrevistas, y en series de ficción, humor, música, o concursos, y por supuesto en la publicidad.

Estereotipos

Una de las características principales de los medios de comunicación es la simplificación del discurso y una de las herramientas más utilizadas es la creación y difusión de estereotipos. Esa herramienta permite reflejar algunos colectivos en los medios de comunicación a través de una serie de características que permaneen inmutables y que son puro reduccionismo, pero que permiten a los lectores, oyentes o espectadores un reconocimiento rápido. Estos estereotipos terminan conformando, en buena medida, parte de la sabiduría popular. Veamos algunos ejemplos en los medios de comunicación:

* La droga es ilegal.- Prácticamente nunca se utiliza esa denominación para sustancias psicoactivas adictivas que son de venta legal.

* La droga es juventud.- Se realiza una correlación casi perfecta entre consumo de drogas y juventud.

* El consumo de drogas no tiene consecuencias excesivamente malas.- En la mayoría de representaciones de consumo de drogas televisados las consecuencias son muy suaves.

* Las sobredosis son divertidas.- Es frecuente ver que el exceso de consumo de algunas sustancias es motivo de diversión para el protagonista de la acción y para su entorno.

* Las drogas se producen en unos países y se consumen en otros.- Los medios transmiten la idea de que unas naciones ponen la droga y otros las víctimas.

* Los jóvenes que no consumen son aburridos.- Los medios transmiten la imagen de jóvenes que rechazan el consumo de drogas como ñoños.

Recomendaciones

* Los menores de edad no pueden pasar más tiempo ante la pantalla que en el colegio

* Los menores de edad no deben ver la televisión solos o en compañía de otros menores, especialmente los programas no dirigidos a menores.

* Los adultos responsables de los menores deben conocer los contenidos de los programas de ordenador con que juegan los menores de edad.

* Los educadores deben transmitir información útil para que los menores sepan ver críticamente la televisión.

* Los adultos deben presentar quejas de manera individual o colectiva cuando consideren que los medios de comunicación transmiten mensajes perjudiciales para la salud de los menores de edad.

* Es responsabilidad de los poderes públicos velar por la adecuada salud de los menores de edad.

* La libertad de expresión no puede cobijar la difamación o la mentira.

* En la salud de los menores de edad, como en otras cuestiones, es más importante encontrar soluciones que culpables.